Educando en el siglo XXI

" El nuevo reto de la educación y la formación en la sociedad de la información es cualificar a los sujetos como usuarios inteligentes en su interacción con las TICs y la información que les permita distinguir lo relevante de lo superfluo "
Beatriz Fainholc

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Barrio Residencial del Este, Paysandú, Uruguay
¿Quiénes somos? La Escuela Nº 105 fue inagurada en el año 1986. Su local se comparte con la Escuela Nº 89 de la ciudad de Paysandú. Está ubicada en Proyectada 26 Norte y Grito de Asencio, en el barrio Residencial del Este. Como el nombre lo indica la rodean residencias de familias trabajadoras y locales comerciales tales como almacenes, panadería, carnicería, ferretería, reparaciones y accesorios para bicicleta y un mini mercado. En el barrio existe una ONG, MOPI, donde se atienden a contraturno varios niños que concurren a este centro educativo. A cuatro cuadras se encuentra un centro Caif que atiende a niños de 0 a 3 años. A media cuadra cruza la Avenida Ferreira Aldunate, acceso a una de las principales rutas del país (Ruta 3 Gral Artigas) y a cuatro cuadras cruza la Avenida Boulevard Artigas, acceso al Puente Internacional General José Artigas. Los niños que concurren a esta escuela se domicilian en su mayoría en los barrios: Artigas, Andresito, Espejo, Chaplin, del Río Uruguay y Obreros Unidos. Existe una policlínica barrial donde los niños son controlados y atendidos.

sábado, 11 de septiembre de 2010

La Escuela 105 se embarca en una nuevo proyecto. Para su realización necesita la colaboración de toda la comunidad!!!!

ANIMARSE A VOLAR
Jorge Bucay



...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:

-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.
 -Ven – dijo el padre.
 Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.

-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...

El hijo dudó.

-¿Y si me caigo?

-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.

Los más pequeños de mente dijeron:

-¿Estás loco?

-¿Para qué?

-Tu padre está delirando...

-¿Qué vas a buscar volando?

-¿Por qué no te dejas de pavadas?

-Y además, ¿quién necesita?

Los más lúcidos también sentían miedo:

-¿Será cierto?

-¿No será peligroso?

-¿Por qué no empiezas despacio?

-En todo casa, prueba tirarte desde una escalera.

-...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.

Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...

Desplegó sus alas.

Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...

Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:

-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno... – lloriqueó.

-Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.

Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.

Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
Si uno quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

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